El interior de la revolucion bolivariana en una muestra de fotos

Buenos Aires, 28 de abril (Télam, por Viviana Ponieman).- Los fotógrafos Marta Fernández y Alejandro Kacero presentan, en el centro Cultural Paco Urondo, una muestra que es fruto de un aventurado viaje a Venezuela, donde se internaron en las zonas rurales, con la inquietud de conocer desde adentro la revolución bolivariana y que se titula "Venezuela S.XXI: Sembrando Petróleo".

La exposición reúne 55 imágenes que revelan la experiencia vivida por esta pareja de fotógrafos cuando en febrero de 2011 visitaron las fincas "Bolívar", en Zulia; el paraje montañoso El Arbolito, en la provincia de Vargas, donde presenciaron la entrega de tierras a los campesinos.

Y también recorrieron el Hato el Frío, en Apure, una geografía que según los artistas es una conjunción entre La Pampa argentina y los esteros del Iberá con gauchos llamados "llaneros".

Esta pareja de fotógrafos porteños lleva una trayectoria a cuestas: Kacero (1956) como reportero gráfico y periodista, Marta Fernández (1954) como fotógrafa de arte y de ensayos fotográficos como "La negritud" o "Las mujeres de México".

Kacero, en diálogo con Télam, se refiere a la elección del nombre de la exposición que a su vez "cita el título de una editorial publicada en 1936 por Arturo Uslar Pietri en el diario Ahora de Caracas, como una síntesis del panorama con que nos encontramos".

"Venezuela está implementando una reconversión agroalimentaria, cultural y educativa, para aprender a cultivar a través de empresas del Estado, como la Empresa Socialista Ganadera Agro-ecológica Marisela".

A través de estas imágenes acompañadas por algunos textos que describen las transformaciones en la vida cotidiana, se puede ver cómo se implementan estos cambios, y el clima con que se trabaja y se estudia.

Dan testimonio de ello el registro de un niño jugando en un sala pintada llena de los colores propios de la flora y fauna de la región, otros chicos parados bajo un panel solar, un grupo de agricultores escuchando los consejos del instructor.

Kacero explica que "en la foto donde se ve un consultorio odontológico de última generación y atendido por médicos cubanos, en ese mismo lugar antes había una cárcel con barrotes, donde el dueño de la finca encerraba a los trabajadores".

Fernández cuenta que querían investigar en el lugar acerca de las transformaciones producidos por la revolución bolivariana y cómo manejaban el tema de la soberanía alimentaria".

"Comenzamos a indagar en el territorio y entonces conocimos la realidad del campo, y hacia allí nos trasladamos", agrega la fotógrafa.

En la muestra se puede leer un texto que acompaña alguna de las imágenes de gente trabajando con alegría, de un salón de clases y un gimnasios ambos impecables y bien provistos, con una leyenda que dice: "En diciembre de 2010, en el municipio de Colón, al sur del lago Maracaibo se expropian 4 mil hectáreas y se rescatan más de 100 trabajadores esclavizados".

Alejandro cuenta con entusiasmo que “se han expropiado las fincas improductivas, y rescatado a sus trabajadores que padecían condiciones infrahumanas, y enseguida comenzaron la reconstrucción de las casas, la creación de escuelas, piletas de natación, comedores comunitarios, servicios de Internet, e info-centros con conexión satelital".

Las paredes de las casas y espacios comunes están decorados con grandes murales, que describen la épica de las revoluciones, con imágenes del Che Guevara y de Hugo Chávez, pero también refleja a los campesinos con sus sombreros de paja, la exuberante vegetación y aves exóticas, todo pintado con el espectro cromático del arco iris.

Acompañan a estas fotografías un cartel que afirma: "el arte es una herramienta de lucha: con armas pictóricas y simbólicas, con el machete y el micrófono también hacemos la revolución".

"Llegamos con la mirada llena de sueños a fotografiar la vida de estos campesinos, que dignifican sus vidas con el lema `ocupar, producir, distribuir`, frase que llevan impresas en las remeras que usan como uniforme de trabajo", comenta Marta.

En ese sentido, describe cómo se deslumbraron con el proceso revolucionario llevado a una realidad concreta en estos parajes alejados de los centros urbanos, donde también tienen que aprender a defenderse, sobre todo en las zonas cercanas a Colombia, donde la violencia se extiende.

Fascinados con la solidaridad y la calidez del pueblo de Venezuela, los artistas decidieron no firmar las fotos al plantearse este proyecto como un trabajo en conjunto, donde se expresan miradas complementarias, surgidas de historias y experiencias diferentes, pero que a veces hasta ellos mismos no distinguen quién de los dos tomó la foto.

En la última imagen de la exhibición se puede ver a un grupo de campesinos sentados y felices; Kacero cuenta que esta toma no es la casualidad de un chiste festejado, sino que la sonrisa puebla los rostros de los trabajadores.

Por eso escriben para cerrar la muestra: "Hato el frío: Al terminar la jornada luego de programar, sembrar, desbrozar, cavar, alimentar, arrear las vacas, carnearlas, de construir techos y canales; de enseñar, aprender, practicar deportes, comunicar, comer y dar de comer; es bueno reír, disfrutar y relajarse".

Estas palabras que rescatan conmovedoras vivencias de los campesinos continúan:”Ahora se puede pensar, cuestionar y proponer; antes ni siquiera podíamos reclamar al patrón porque podías aparecer en un zanjón".

La muestra se puede visitar en el Centro Cultural Paco Urondo de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, 25 de mayo 221, de lunes a viernes de 10 a 19, con entrada libre y gratuita. (Télam).-

vp-mc-gel- 28/04/2012 09:33

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