Laura Bozzo saluda con sombrero ajeno en Guerrero

Lo tuve qué hacer. Vi el programa Laura, en donde la peruana Laura Bozzo hace su arribo a La Pintada, una de las comunidades en el estado de Guerrero afectadas por el ciclón Manuel. Les juro por el osito Bimbo que no esperaba nada bueno, sólo lo vi para corroborar la clase de telebasura y basura, que son el programa Laura y su conductora, respectivamente.
  
   Llegó en un helicóptero propiedad del Estado de México con algunas despensas de la Cruz Roja. Todas las cajas llevaban el sello de esa institución benéfica; es decir, era la ayuda que el pueblo de México le enviaba a la gente, y Laura Bozzo llegó saludando con sombrero ajeno. Jamás vi una caja marcada con su nombre, ¿por qué la peruana que se vanagloria de tener un gran corazón y de ser “la abogada de los pobres", no donó algo de su guardarropa Chanel? Ella que presume vestir Chanel desde niña, ¿no tenía unos “gallitos" por ahí que le sobraran para arropar a la gente damnificada? ¡Qué fácil es ayudar con los recursos de otros!, ¿verdad?

   Y a mi que no me vengan que Bozzo entregó la ayuda que Televisa reunió, porque les recuerdo que su campaña ¡Súmate ya!, la iniciaron el lunes 23 de septiembre, y Bozzo llegó a La Pintada el jueves 19 de septiembre. Y tampoco les voy a creer que esas cajas eran de ella, porque conociéndola, que todo lo que da (que en realidad lo da Televisa) lo presume, lo hubiera dicho; así como llegó al D.F gritando a los cuatro vientos que estuvo “a punto de morir en las arenas movedizas”. ¿Pues a dónde fue? En La pintada había lodo, no arena y mucho menos movediza. Y ni siquiera se iba a morir, porque nunca metió en el lodo más allá de los tobillos. ¿Usted cree que si estuvo “a punto de morir” no la hubiera grabado su camarógrafo? Por Dios, con eso hubiera pedido que Televisa le edificara un altar.

¿Por qué Laura Bozzo no donó algo de su guardarropa Chanel?
   Lo anterior le dará la idea de cómo estuvo su programa en La Pintada, si es que afortunadamente no lo vio, pues el rating fueron sus mismos 12 puntos; es decir a nadie, fuera de su público cautivo, le interesó su circo en Guerrero. Porque eso fue, un circo que ella misma se montó y protagonizó. Todo giró en torno a ella con frases como “cuando me vieron”, “no he dormido nada” o “casi me caigo a las arenas movedizas”... Dios, ¿en dónde estás cuando más te necesitamos?

   En vez de que Bozzo hablara sobre la gente desaparecida en el alud de lodo, ella se sentía en una alfombra roja. Crecida en la adversidad, la peruana se movía como si hubiera llegado a la luna. De no ser por una señora que la volvía a la tierra, tocándole insistentemente la mano derecha, como queriendo transmitirle su angustia por haberse quedado sin pertenencias, y Bozzo se la retiraba con asco, júrenlo que se hubiera sentido como la versión Femenina de Neil Armstrog. Lo que más me sorprendió de ese programa fue que nadie en La Pintada le arrancara de la mano el micrófono y se lo encajara en la boca, a ver si por un momento dejaba de hablar de ella. Será que las cámaras de televisión imponen mucho, seguro debe ser eso.
  

Últimas noticias

Destacados